Voy a hablar de una historia bastante extraña. Hoy me he acordado de una historia bastante peculiar y emotiva. Una historia sobre una chica y un chico, que no se conocían de nada y aparentemente empezaron a atraerse, empezaron a gustarse y empezaron a enamorarse. Se veían todos los días, algún que otro fin de semana él se iba de acampada pero ella lo esperaba y lo extrañaba como si se hubiese ido un mes. Ella se dio cuenta de que estaba empezando a depender demasiado de él, no salía de la casa si no era para ir a la de él, no hablaba con nadie que no fuese él, y no porque él no la dejase, si no porque ella no quería.
Llegamos al punto en el que ella no podía hacer más nada por él, y sin embargo él ya no sentía más nada, por cosas del pasado o porque ella ya no le servía para nada más que para lo que le servía cualquiera. Lloró y lloró, derramó lágrimas de sangre y no hacía nada más que llorar, pero eso a él le daba lo mismo. Él era un chico chulo, pasota, creído, gracioso, simpático y buena persona, estatura normal, ojos verdes, rubio y delgado. Era él. Y ella no tenía ojos para otro que no fuese él. Ella le contaba a todas sus amigas todo sobre él, todas sus tardes, conversaciones, besos y abrazos, y a él, al cabo del tiempo lo que más le gustaba de ella era sus amigas. Y seguía sin tenerla en cuenta. Pasaba el tiempo y ella seguía dejándose utilizar por él y él la veía llorar y no decía nada. Pero ante todo él decía que eran amigos, como mejores amigos y que no tenía una amiga como ella. Al cabo del tiempo se distanciaron y tuvieron pareja un tiempo, y aún así él no dejaba de ser como es; hablándole a ella diciéndole de verse de nuevo, que la echa de menos y que no era lo mismo con la otra que con ella. Ella se cansó de sus boberías y le dejó de hablar por un tiempo, empezó a ser cortante y antipática, empezó a hablarle mal y a hacerle desprecios, cuando se cansó de sus boberías lo empezó a tratar como de verdad se lo merecía. Ella se dio cuenta de que no valía nada, que no merecía la pena y que de una vez tenía que dejar de sufrir. Desde ese día ella no es la misma, ella cambió y se ha dado cuenta de que ella está ante todo.
"Hoy me he acordado de esta historia tan peculiar y emotiva. Hoy me he acordado de mi historia. Y esa chica, ella, ella soy yo."
"Éramos amigos."